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lunes, 7 de mayo de 2012

Un poema de Albert Torés García (Antología, LXX)



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Albinoni / Fabian: Adagio


DESNUDEZ DEL DÍA EN EL UMBRAL DE LA NOCHE




Y de las casas de asombro su tiempo
que todo lo envuelve y nada toca,
su luz frágil frente a todas las horas
en las que los deseos toman asiento.

Tímidos y naufragios, la mirada
nos escribe con la distancia del humo,
y por ello tus pasos, siembro trémulo
como un castaño al sentir la lavanda.

Mar último cuando son los espejos
que responden al sentido. Mar último
si la certeza de la piel se vuelve
alma. Mientras, al horizonte espero
entre calles que dan nombre al latido.

Te desnudas al latido del pájaro
herido, y yo, frente a cualquier reflejo
para sentirte la cara me rasgo
sin temor. Tu sonrisa entre  mis dedos,
la polvareda última del amor
extiende el rocío a su cruz de ciruela.

Entre tus labios la palabra acepto
para cambiar la historia. La libamos
ahora que las espinas son pisadas.
Entre voces, tus piernas anhelo
como primer secreto de los rayos
ácidos de mi esperanza. Exaltado
silbido de las vidas en barbecho.

Y la espera responde con dos nombres.
Jaana y Albert, Albert y Jaana,
que gritan sin querer convocar al pasado,
tan sólo velar la ventana por si el sueño,
su respuesta tal vez, se precipite y diera luz
a este jardín de la memoria, secreto:

Tu espalda arenosa que siempre veo.
                    
                             ©  Albert Torés García

                 (Del libro inédito Tiempo de charol)