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miércoles, 8 de marzo de 2023

En el principio

Rachmaninov: Variación 18 sobre Pganini


En el principio


El hombre no alcanzaba los frutos de los árboles 
y aprendió a prolongar su mano con fragmentos 
desgajados del árbol; esa causa y efecto, 
esa extensión 
de su capacidad sintiente y cognitiva 
le llevó a concebir una estrategia 
para hallar alimentos y detener la muerte. 
Quiso dejar constancia de su conquista de 
la naturaleza; 
y escribió en las paredes sus hazañas. 
Pasaron muchos tiempos y los hombres vivieron 
experiencias terribles y también armoniosas, 
y quiso que los hijos de sus hijos 
las tuviesen en cuenta para que erraran menos. 
Entonces prolongó su mano hasta la pluma 
y escribió su experiencia: la legó 
a cuantos descendiesen de los dioses 
pero tan solo fuesen hombres desorientados 
ante aquel mundo hostil.
Así avanzó la historia, y la escritura 
se convirtió en semilla de los aprendizajes: 
una vida lejana del dolor 
y el sufrimiento. 
Con los siglos, el cuento y el poema,
la relación de cuanto sucedía, 
fueron causa de toda consecuencia
y se guardaba en códices, legajos,
habitantes de pueblos llamados bibliotecas. 
Se almacenaba la sabiduría 
en historias reales y fingidas,
en cánticos y plantos, dando fe
de la vida y de cuanto se quería vivir.
Hasta que la estrategia de su pensamiento 
llegó a la conclusión de que él era también 
un animal humano, no divino 
y no podía 
alzarse al cielo sino conformarse 
con la tierra, el anhelo, sus hermanos,
la voluntad de la supervivencia.
Tras muchos sufrimientos, devastaciones, sueños
y otras muchas premisas llegó a una conclusión:
debía perdonarse el hecho de ser solo
un hombre, un animal como tantas otras fieras
y no sentir la culpa de no poder ser dios.


martes, 7 de marzo de 2023

Una autobiografía cervantina.


R. Strauss: Don Quijote

Muchos lectores de Cervantes se han preguntado cómo es posible la diferente excelsitud que existe entre El Quijote y el resto de las obras cervantinas. 
     Para mí la respuesta es muy sencilla: Cervantes, como la mayoría de los escritores, quiso ser un literato afamado: y trató de conseguirlo en su poesía, teatro y novelística anterior y posterior a la historia del hidalgo. Tanto las Novelas ejemplares como el Persiles son obras de gran mérito. Pero no fue hasta que llevaba una cincuentena de páginas de Don Quijote cuando se dio cuenta de que no estaba escribiendo literatura, sino su vida síquica: la de don Alonso el Bueno. Y ese trasvase autobiográfico fue el que convirtió su pluma en trascendente: el himno utópico ficticio en elegía distópica realista. (El vano intento literaturizador de Avellaneda lo demuestra). Y es que pocas cosas hay tan próximas a los otros como el propio yo esencial.
     Además, tomó la inteligente y terapéutica medida de burlarse de sus propios sueños sabiéndolos imposibles, haciendo así que el soñador Don Quijote, cada vez que hace reír, sea a la vez noble emblema y trágica caricatura de todo ser con conciencia solidaria.

domingo, 5 de marzo de 2023

MIguel Ruiz Martínez: Hernández y Saint-Exupéry

Miguel Hernández y Saint-Exupéry: vidas paralelas
MIguel Ruiz Martínez
Fundación Miguel Hernández. Octubre, 2022


Un ejercicio de glorificación es este libro: la de Miguel Hernández y Saint-Exupéry. Su autor, Miguel Ruiz Martínez, con la pasión de un amour fou por ambos escritores, no se ha atenido a los cánones y ha escrito una oda elegíaca o una elegía hímnica en forma de ensayo que parece una novela o un relato camuflatorio de capítulos ensayísticos, todo ello con una prosa limpia de prosaísmos y plena de lirismo que deja en el lector un acorde poético en el que no estorban las notas de erudición, bien dosificadas y sin que parezcan tales. 

El autor halla semejanzas y paralelismos entre Perito en lunas y El principito -y otros títulos de sus autores-, señalando y parafraseando episodios de ambas obras: tal vez en fiera y desigual batalla, puesto que los contendientes -aunque aquí no hay enemistad sino amicismo- son una obra de aprendizaje e iniciación a la vida literaria, Perito, y otra de recapitulacion dulce y amarga de la existencia, Le petit Prince.

Perito en lunas, para quien esto escribe, es la osadía de un aprendiz que entendía la escritura como un ejercicio de dificilidad expresiva en vez de como consecución de la difícil facilidad, y que luego sería un admirable poeta, mientras que El principito es un gran poema en prosa o, como querría Kipling, "el cuento más hermoso del mundo". El resultado es una hagiografía de ambos autores, cuyo paralelismo estaría más equilibrado si a Hernández lo representase el Cancionero o las "Nanas de la cebolla". 

En definitiva, la obra es una exposición en la que se van alternando fragmentos de identidad de un "aviador escritor" y de un "pastor poeta". Y es este paralelismo el que llama la atención: la concomitancia de unos episodios con otros le parece al lector arbitraria o caprichosa, aunque sea causa de la poesía que se desprende y consecuencia de la vena novelística o relatora de Miguel Ruiz, creador de unas páginas menos de estudio que de recreación y homenaje con las que, curiosamente, el lector conoce mejor a los dos autores recreados. Este es el mérito de su aventura literaria.

Siempre he amado la literatura comparada. Esa atracción me acerca afectivamente a este libro. En él se produce una urdimbre de varios elementos, concertados como imanes que se atraen, se novelizan y lirifican hasta construir dos vivencias, más que vidas, paralelas: una invención anfibia en la que Saint-Exupéry y Hernández, y sus obras, se encuentran y desencuentran por magia de la pluma poética, sobria y telegramática que los vivifica.

sábado, 4 de marzo de 2023

En una tumba egipcia


Bach: Arte de la fuga (orquestación de Malher)

En una tumba egipcia

El primer gozo de todos
es el de no haber nacido; 
el segundo es regresar 
cuanto antes a la nada.