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sábado, 22 de agosto de 2026

Misterium fascinans

 

                        Grieg: En la gruta del Monstruo


Misterium fascinans


Si bien se considera, Darwin no hizo

sino mostrar que el ser humano es

un palimpsesto dúctil y eviterno.

Nació de una partícula exterior
-o interior- a este errante planetoide
y dejará de ser cuando se extinga
convertido en un otro similar.
Tiene conciencia de su permanencia
temporal, aunque desconoce si hay
alguna alienigenia inteligente.
El primitivo pez, simio, reptil

o neurona galáctica anterior

se preguntó con lentitud mental 

por el mar, las montañas, los abismos,

sus manos y sus pies, el horizonte;
trepó hasta la conciencia vislumbrante
de que a la clara luz le sucedía
la noche, y que el todo encadenaba
la causa a los efectos. Descubrió 
silogismos, premisas, conclusiones.
Aún sigue preguntándose por qué
nacer implica muerte y por qué muerte
no es causa de más vida, o de otra vida.
No alcanza a descifrar las aporías
de las metamorfosis estelares.
Una mujer y un hombre, así enlazados,
recorrieron inn
úmeros caminos
y fue el amor su sola compañía,
su báculo, su ángel protector.

Pero no es a la muerte a lo que teme 

el hombre, sino a las agonías. Y si estas 

llegan con su cilicio de verdugo,
la muerte es el mejor medicamento.
Todos los días al, abrir los ojos,
miro la paz que en mi interior anhelo.
Aunque el sol solamente alumbra, en vano,
sombras, sueños que vuelven a cegarme.

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