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lunes, 2 de marzo de 2026

Solo el sexo mitiga la existencia

Mozart: C piano 21

Si la palabra fuese voz exacta


Vivimos preguntando qué es la vida,
como si la respuesta fuese a darnos
claro conocimiento de la muerte.
Al otro lado solo hay otro lado,
que es tan inescrutable como este.
¿Es la existencia un rayo que deslumbra?
¿Sortilegio que viene de otro mundo
para arrasarnos y transfigurarnos?
El hombre y la mujer -y el animal-,
sentidores de Eros y de Tánatos,
saben secretamente  y tristemente
que la vida es un cuento que se acaba.
Solo el amor mitiga la existencia.
Por eso, desnudando cuerpo y alma,
se invisten de erotismo piel a piel 
y persiguen con fiero amor la paz
que el choque de los cuerpos les regala
suavemente y frenéticos a un tiempo.
Los abrazos carnales dejan paso
a fieros estertores. Manos, bocas 
y lenguas se devoran, se entrelazan
y succionan en lenta satiriasis
de carne deslumbrada, por menhires 
y védijas que elevan a los astros
desde el ígneo seísmo que provocan.
El pedernal humano es una música
incesante y feroz. Es un castillo
de llamas y de estrellas. 
Se transmutan el músculo y el ánima.
Solo el sexo mitiga la existencia.


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