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jueves, 14 de octubre de 2021

El amor es un pájaro enjaulado (5).


Glazunov: Las estaciones

  6.La identidad contradictoria.- 
Contradicción como certeza, duda como pesadumbre, entrega y desencuentro, satisfacción y sufrimiento, dolor, placer, esquizofrenia... viene a sentir Lope de Vega: porque amor es egoísmo y es altruismo, es pasión desatada y atadura del otro y por el otro. Olvidamos en medio del amor que somos contingentes y cambiantes, que somos en el tiempo, que somos temporales, que sentimos y que dejamos de sentir, que nace y se nos muere el sentimiento como la vida nos nace y se nos muere, arrebatadamente y sin explicaciones que nos satisfagan. Lope aclara lo que confuden los amantes, tejiéndole un error de temporalidad a lo que en esencia es efimeridad: A lo que es temporal llaman eterno: que el amor se termina es sustancial como lo es su inicio y su transcurso. Pero el acabamiento nadie lo persigue y pocos lo superan sin disfrazarlo en otra historia, la misma en otro cuerpo, otro beso, otro nombre. Pues no se acepta que lo que es deje de ser, que nos está esperando otro sendero del camino, que nos estamos esperando para ser lo que debemos ser y no podemos si no abandonamos lo que somos y sentimos. Cuando el amor se muere, el corazón se estremece, porque cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad. Y el corazón popular lo entiende bien.Salvador Rueda lo recoge en su "Romance del tango": 
               Al Cristo que hay en mi cuarto 
               le referí mi dolor: 
               qué penas no le diría 
               que el Cristo se estremeció ... 
               Mi corazón dice, dice, 
               que se muere, que se muere, 
               y yo le digo, le digo 
               que se espere, que se espere”.                            
       La dualidad dolor-placer la conocían otros amadores: Celestina sabe que el corazón de Melibea es devorado por serpientes, porque su “enfermedad” es “Amor dulce”: y 
       es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso               veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un 
    alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte
Pero, como toda enfermedad, sabe sabiamente que hay que sanarla entre sábanas. Las contradicciones del amor, su jánico esplendor y tragedia, su bisagra hacia el dolor y los celos, explica las transformaciones a las que puede inducir al amador. El amor cambia a quien ama. Ennoblece al que es noble y, a veces, incluso al que es protervo. Y el desamor, sin duda, entristece y aumenta la protervidad. La ternura y el júbilo, la crueldad y el rencor son sendas hijas suyas. “El collar de la paloma” defiende el amor como bienhechor e inteligenciador de los amantes.Quevedo insiste en la identidad contradictoria (soy un fue y un será y un es cansado) del amor:
               Es hielo abrasador, es fuego helado, 
               es herida que duele y no se siente, 
               es un soñado bien, un mal presente, 
               es un breve descanso muy cansado. 
               Es un descuido que nos da cuidado, 
               un cobarde con nombre de valiente, 
               un andar solitario entre la gente, 
               un amar solamente ser amado. 
               Es una libertad encarcelada 
               que dura hasta el postrero paroxismo, 
               enfermedad que crece si es curada. 
               Este es el niño amor, este es su abismo: 
               mirad cuál amistad tendrá con nada 
               el que en todo es contrario de sí mismo.
          Efectos varios, complementarios y suplementarios, cara y cruz de la moneda. Igualmente conocemos el dolor y la rabia de Vulcano (de todos cuantos sufren el amor) por boca de Quevedo:Nadie le llame dios a Amor, que es gran locura: / que más son de verdugo sus tormentos;  Perdí mi libertad y mi tesoro; / ¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!, grita bajo su égida. 
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El amor es un pájaro enjaulado (1)


miércoles, 13 de octubre de 2021

El amor es un pájaro enjaulado (4).


MARTES, 10 DE


Tchaikosky: Romeo y Julieta

5.- El amor es un odio que nos ama.-
Venus, la más hermosa de las diosas, la mujer más deseada por los hombres, era esposa del otro dios, Vulcano, el forjador de los rayos de Júpiter. Mercurio, el dios de los mensajes, precursor del teléfono y el fax, y el correo electrónico, se enamoró de Venus y esta le ofreció su belleza. Vulcano era cornudo y cojo, pero no tonto: debajo de los cuernos tenía una inteligencia perversa y construyó en la forja una cama tramposa que encarceló en medio del coito a los adúlteros: y así los ofreció en público espectáculo a los dioses para escarnio y vergüenza. Pero la historia es otra o hay otra explicación: ¿por qué un ejecutivo como tantos (de ayer, hoy o mañana), embajador de dioses o de “yupis”, admirado de todos, por qué una bella esposa, dueña de las miradas de la envidia, arrostran el peligro de perder sus prestigios y ser avergonzados? ¿Son locos, son estúpidos? Acaso es que no pueden decir, como en su correspondencia dice una enamorada (O. Liricovna), en respuesta a otra solicitud: 
          Mi corazón está ocupado por el de mi amado, mi sexo 
          está lleno del suyo. En ninguno de los dos tiene ya 
          nadie cabida
Porque hay otro motivo para Mercurio y Venus: es que se aman a pesar de su estado social, convencional: es que alientan un frenesí recíproco que, como roca y mar, empuja el viento con furia ineludible y laberíntica: y el corazón empuja a la razón y la desplaza y los cuerpos se chocan porque se unen las mentes y lo demás no existe. Y cuando vuelve a existir lo que siempre existió, el cuerpo cotidiano al que también se ama, la exacta compañía, la sabia pulpa del doméstico amor, nadie puede matar lo ya vivido, arrepiéntanse o no los raciocinios: el corazón redime en la memoria su experiencia. Y yo entiendo esa historia. Y el lector la comprende. Simplemente porque ambos la sentimos como propia. Incluso si también la controlamos en sus emociones y en su práctica.      
         Lo que sintieron Venus y Mercurio lo sabe quien ha amado. A la pregunta ¿Qué cosa es el amor? se ha respondido demasiado y se continuará con las preguntas y respuestas, porque hay cosas en el hombre y la mujer cuya experiencia es imposible transmitir. En un “Romance de la bella Inés” se dice: 
                  Inés, me pregunta Amor 
                  por qué tan firme os adoro. 
                  Yo no sé lo que tenéis 
                  y tenéis el qué sé yo...  
                  Toda la razón de amaros  
                  está en agradarme vos ... 
                  Yo sé, Inés, que sois mi vida,  
                  y no sé por qué lo sois, 
                  que es buscar razón al gusto  
                  muy golosa discreción... 
El texto sigue, lejos de explicaciones, haciendo un retrato de las gracias de Inés, como únicas razones del amor engendrado. En otro plano del amor, el misticismo, es Juan de Yepes quien define nuevamente el amor como algo indefinible: un no sé qué que queda balbuciendo. El popular Zorrilla, tan amante y tenorio, cuenta que no cortejaba a su novia con versos que quizá ella no entendería y que él no sabría condimentar con la indefinibilidad del amor, su sentimiento, sino que le gritaba, para que no hubiera duda de la profundidad con que sentía: ¡Te amo como un burro!Otros muchos atisbadores del enamoramiento lo definen tan racionalmente mal y con tanta indefinición como tan bien debieron de sentirlo: Lope dice del amor que Llama tan dulce y hermosa / me da vida y me da muerte. Y en tal concepto del padecer feliz insiste en un conocido soneto sobre los efectos del amor:
        Desmayarse, atreverse, estar furioso, 
        áspero, tierno, liberal, esquivo, 
        alentado, mortal, difunto, vivo, 
        leal, traidor, cobarde y animoso. 
        No hallar, fuera del bien, centro y reposo, 
        mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, 
        enojado, valiente, fugitivo, 
        satisfecho, ofendido, receloso. 
        Huir el rostro al claro desengaño, 
        beber veneno por licor suave,  
        olvidar el provecho, amar el daño. 
        Creer que un cielo en un infierno cabe, 
        dar la vida y el alma a un desengaño:  
        eso es amor, quien lo probó lo sabe.
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El amor es un pájaro enjaulado (1)

martes, 12 de octubre de 2021

Aplausos

 




Si eres el más inteligente de cuantos te rodean, y no sabes mentir ni lisonjear, pronto tendrás solamente enemigos.


lunes, 11 de octubre de 2021

El amor es un pájaro enjaulado (3)

Debra Paget (Danza erótica de "La tumba india")
            
4.- Te amo, te deseo.- 
Cuando Leandro, el esforzado amante, cruza el mar en busca de su amada está haciendo lo que quien ama quiere hacer -menos morir entre las olas-; porque lo que anhela es llegar y abrazar y asaltar y asfixiarse en jadeos y besos del cuerpo perseguido que le espera, lleno de mar, pleno de amor y sexo. La vida está en Leandro, yo se la doy desde mi vida paralela como todo lector lo resucita con la suya. Tal vez fuese mentira, tal vez fue solo hipérbole la hazaña de Leandro, visitador noctámbulo a través del Helesponto hasta que la muerte lo mata mientras nada en la noche hacia su amor, su vida: pero el deseo, el sueño de que fue y de que así sucedió es tan real y necesario que ya es una verdad y es, en todo caso, el tiempo el único embustero al contar lo que ocurrió y no lo que debió ocurrir, que, por lo mismo, fue lo que sucedió, pues solo existe lo que hacemos nuestro.
          Te amo, te deseo: eso basta para que un ser humano sacie a su semejante. Te amo implica la aceptación de la racionalidad: lo que entendemos por carácter, el conjunto de sensibilidades, inteligencias, capacidades, gestos, armonías, las cualidades de la personalidad, de la que no están ausentes los rasgos corporales. Te deseo significa la satisfacción de la animalidad, la asunción del cuerpo, portador o vaina de la mente, significante del significado que es el todo del ser que en el abrazo acaricia y esplende al otro por el cual es espléndido y es una caricia. Leandro ofrece todo eso a quien le espera, y él halla su identidad en esa entrega, que significa a su vez que la amada se comprende a sí misma como digna de tal esfuerzo amante: y se ofrece a su amado porque el ofrecimiento es su identificación, su aceptación. Así, dice el poeta:
              Sobre tu cuerpo escribo con mi cuerpo
              el gran poema de la identidad.
La reciprocidad de aceptaciones es el éxtasis del amor, solo calmado, para empezar de nuevo, mediante la erosión de los cuerpos y el esplendor orgásmico, el único alimento que el amor reconoce, aunque el orgasmo sea también recíproca comida para quienes no se aman.
            Si se interrumpe esa dicotomía, la elementalidad te amo, te deseo, o el equilibrio entre sus elementos no encuentra su perfecta armonía, surge la deserción del cuerpo o de la mente que intentan satisfacer su necesidad de serse en sí mismos y en el otro, el uno a través de los demás, porque un espejo múltiple formamos. Y entonces el amor se resuelve en poco amor y muchos amoríos, la abstracción amorosa se concreta en multitud de cuerpos, del amor se recoge solo el sexo, vaciado de aquel, vaina del eros. Porque siempre el te amo provoca una fiebre que el te deseo quiere enfriar, curar: con la carnalidad desenfiebrada.
            Leandro ofrece todo eso a quien le espera, como digo; y él halla su identidad en esa entrega, que significa a su vez que la amada se comprende a sí misma como digna de tal esfuerzo amante. Pero no es siempre así. 

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El amor es un pájaro enjaulado (1)

domingo, 10 de octubre de 2021

El amor es un pájaro enjaulado (2)


Rimsky-Korsakov: Sherezade (El príncipe y la princesa)

2.- Definición indefinible.-
Todos hemos acariciado ese lugar común del corazón que es el enamoramiento: su azúcar y ambrosía, tal vez su sal y su amargura; pero siendo el amor una emoción, un sentimiento, jamás un pensamiento, no hay dos seres que lo sientan igual, que lo "piensen" idéntico. Si todos lo sentimos, ninguno lo sabemos definir. Porque el corazón no es un tratadista, no es racional, sino animal experto en atavismos y en desconocer lo que conoce: tiene (Pascal) razones que la razón no tiene. Actúa a pesar del cerebro (pero desde su química); y este jamás ha conseguido ganarle la partida a aquel.
         De poco sirve, pues, recurrir a expresiones y tópicos que grandes pensadores han maquinado, elaborado, logicizado sobre el amor si este no tiene lógica racional convencional. Todos podemos identificarnos con sus definiciones, saber que somos parte de ellas, que tal y cual filósofo lo pensaron así y de otra manera. Pero fueron y son los amadores quienes lo han sentido con vigor y con carne y sin palabras, aunque luego escribieran su gozo y su dolor. Los sentidores son quienes lo reconocen aunque los pensadores sean sus elucubradores.

3.- Pasión, rúbrica púrpura.- 
Dígaseme, dígasenos, que Melibea la hermosa no puede vivir, y se suicida, cuando Calixto muere, y sentiré que Melibea sintió lo que yo siento: torbellino y vorágine, volcán y desazón total. Que Julieta e Isolda y que Isabel hacen lo propio al faltarles Romeo, Tristán, Diego Marsilla, y entenderé lo que no entiendo porque ellos amaron más que yo o de otra manera. Háblesele a mi corazón, no a mi cabeza, y sabré qué se dice, no qué se quiere decir. No se me mienta con razones, puesto que el corazón huye de la razón y solo sabe de motivos, de causas y no de consecuencias, de tacto, y de miradas, y de aullidos, de mordiscos y olores, de fuegos exultantes, y nunca de palabras marmóreas, sean diáfanas o frías. Sepa yo -recuérdelo el lector- de Leandro, de Venus en la cama de Vulcano, de Lanzarote y de Ginebra, de Werther y su amada, de Dante y de Petrarca y de Laura y Beatriz... : y en esos ecos de otras vidas encontraré mi voz y entroncaré mi vida. Su pasión, sus efectos, la enormidad de su aventura o desventura reflejarán la realidad, no la teoría. Encuentros y fugitividades, amor y desamor al retórico modo los prosapia en libélulos versos el licenciado en prosaísmos y ripios Campoamor, reflejos acaso, sus sapiencias, de su momia amorosa: 
                Viene amor y a dos en uno                 
                 funde Dios; 
                sopla el desamor helado 
                y vuelve a hacer, 
                importuno, / uno en dos
¿Dónde está la carne de esos versos filosófagos y dónde se ha escamoteado la sangre que los hizo escribir? Solo mojama y vetustez, ni emoción ni erotismo, ni la lujuria abierta en canal para que las entrañas hablen. Así no se ama nunca; así solo hay lechuzas en el lecho de la vida.
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viernes, 8 de octubre de 2021

El amor es un pájaro enjaulado 1.

 

Bizet: L´amour ...

Cuando los sentidos se embriagan de un suave sentimiento que dilata los ojos, endulza el corazón y lo acelera, aguza nuestro oído y nuestro ingenio, nos atersa la piel o nos la eriza, la voz se hace silencio o casi late en un constante palpitar de los labios inquietos, la boca sabe a besos y sonrisas, la alquimia del cerebro festeja nuestra mente y el mundo es otro mundo que los demás no ven : Entonces, el amor.
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