Fantasía sarimática - nolilándica
Sus dulces ojos y su pecho hermosome sedujeron como dos racimos
y libé su mirada y sus arándanos
hasta que diluviaron su elixir.
Las dos fuentes manaron en mi boca
sus blancos manantiales
igual que firmamentos desbocados
en el palacio azul de las estrellas.
El éxtasis fulgió y ascendí al cielo
convertido en hoguera de amor.
Fue
-entre mieles y légamos de azúcar-
la vez primera que he creído en Dios.
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