Ketelbey: El santuario del corazón
Saber vivir no es más que saber cambiar de vida: de modos de sentir, de formas de pensar, de maneras de actuar. Aprender a mirar de otra manera.
Comparte con tres o cuatro amigos conversaciones -y tertulias- con seriedad y buen humor, de modo que, aunque defendáis dispares criterios, os levantéis de la reunión con la misma amistad y respeto con los que os sentasteis.
Favoreced la libertad, no el libertinaje ni el capricho. Sed comprensivos, no débiles. Respetad sin exaltar. No fieis de lo que dicen: ias palabras que no se apoyan con hechos no son sino fantasmas o ángeles, hijos del temor o la ambición.
Sé generoso, no pródigo.
Desconfía del creyente que no sigue dudando.
Defiende tu verdad con argumentos; pero piensa que todo razonamiento siempre será vencido por otro razonamiento más inteligente.
Piensa "esta noche he soñado con mañana". Y disponte a realizarlo.
Voluntad y suerte para ejecutarla.
Ese es el Gran Demiurgo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario