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miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA TÚNICA EN EL VIENTO


LA TÚNICA EN EL VIENTO


MIAMADA: eres la luz, y siempre has sido la aurora de mis días, y la carne
y el pan de mi existencia.
Sacio en ti cuanta sed habita al hombre. 

Tus labios, porque me amas,
tienen forma de beso.
La savia sexual ha florecido
más allá de nosotros, y su urdimbre
se extiende al infinito.
Oriundo del amor, orfebre tuyo,
te espero en ese prado inextinguible 

en donde el horizonte se renueva 
como eterna atalaya divisándose. 
Llevo tus besos y tu piel conmigo
y te dejo mi amor mientras tú llegas. 

Serás conmigo más allá del tiempo
y, más allá del túnel, nos veremos
luz otra vez tú de mis ojos, círculo
de mi sed, herramienta de mi vida. 

Pensar en ti llena de lluvia el mundo 
y lo inunda de hiedras y diamantes. 
Recuerda que te amé, que soy un niño 
esperando tu amor para nacer.
Y si no vivo, víveme en tu boca, 

resucítame tú, sé mi destino.