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martes, 13 de enero de 2026

Para y óyeme, oh sol, yo te saludo


Las cosas son lo que significan, y tienen tantos significados como intérpretes. Luego se entremezclan y se multiplican inacabablemente. A veces categorizamos un hecho y al poco percibimos que no es más que un fragmento que tendrá tantas consecuencias como tuvo precedencias. 

Hablamos de la Bomba de Hiroshima como el inicio de un rumbo fatal: el mundo empezó a ser otro que había empezado a ser otro y seguiría siendo otro. Esos giros que preludian otros y son bucles de otros existen desde los principios del principio. 

El Edén fue cataclismado por la bomba del conocimiento, dragón que todo lo devora en su sapiencial gula insaciable. Saber para saber más, incluso destruyendo lo que ya es sabido. Porque el verdadero poder es el conocimiento.

Alguien que ya sabía prohibió abandonar un paraíso en el que solo florecía el bienestar, y llamó manzana a su Jekil y Hide. Luego llegó un hacedor de paraísos y diluvió a los hombres herederos de Caín y Abel, prolongadores de yekilhaidismo... y así el cromañón ajustició al neandertal mientras los siglos y milenios tejían laberintos de imperios que esgrimían manzanas como armas y Egiptos contra Grecias, y pizarros contra caupolicanes 

¿No fue otra guerra nuclear la conquista amerindia? ¿Y La Inquisición...?

Quien no entiende a los otros no se entiende a sí mismo. Quien no ayuda a los otros no se ayuda a sí mismo.

Amanece de nuevo y el sol sigue en lo alto, poco importa hasta cuándo si nos importa más que la noche.


lunes, 12 de enero de 2026

Poemas en Akra Leuka - INTRODUCCIÓN -


Poetas alicantinos


De nada sirve hablar de poesía si no se admite que esta, lejos de ser asunto de poetas, es cosa necesaria para la vida cotidiana. No la poesía malentendida como ingeniería intelectual, juego retórico y pretenciosamente secreto que no llena de carne, sino de vacío, las palabras con las que se adorna. Por el contrario, me refiero a esa poesía que descifra con sencillez y pureza retratos escondidos de la identidad del ser humano y que, por eso, hace que el lector se reconozca o se descubra en ella. Las millonarias ediciones de los 20 poemas de amor, de Neruda, o las Rimas de Bécquer confirman ese estado emocional permanente en el que se debaten el hombre y la mujer. No son grandes best-sellers estas obras porque traten el tema del amor -que es el más universal por originario de los demás-. Lo son porque, además de ese tema, exponen otros muchos concordados en él: los anhelos y los desengaños, la existencia interior que cada día emerge de los corazones -a pesar de las ocupaciones diarias- en lugares remotos y prosaicos, pero pegados a la piel, y en instantes antipoéticos. “Una palabra entonces, una sonrisa, bastan”: porque renace la esperanza, la necesidad de soñar a pesar de los naufragios. 


Si alguna duda hubiese sobre la preponderancia de la poesía sobre las otras artes, basta con repasar los pasajes gloriosos anclados en la memoria de los hombres: recuerdan de una novela, de una película, aquellos en los que prevalece la inmersión en las emociones, territorio, por antonomasia, de la buena poesía.


Tal vez no exista hoy ningún poeta próximo de talla semejante a los antedichos. Sin embargo, creo que merecen atención las tentativas de unos pocos que se esfuerzan en nombrar con claro verso y huyendo de escribir “literatura”, que es el animal que más ahuyenta a los lectores y malversa la ya aludida identidad humana. Y si hubiese de citar algunos de esos nombres de nuestro entorno, aun siendo yo enemigo de las adscripciones terruñeras, escribiría, por ejemplo, los de Rosa Martínez GuarinosAntonio Moreno, Pilar Blanco. Y si se me apurase, añadiría como otros bienes inmuebles en esta declaración de renta positiva, los de Vicente Valls, Juan Vicedo, J. L. Vidal, Nemesio Martín, J. L. Zerón, J. R. Torregrosa, Ramón Bascuñana, Mariano Estrada, Francisco Mas-Magro, Ada Soriano, por citar de entre los que he leído y cuya lectura siempre deja algún verso en la memoria, cosa difícil de encontrar. Y no olvidaría resaltar a Miguel Ruiz Martínez, Antonio Ferrández Verdú, Roberto Gómez Pérez. Nombres a los que habría de adjuntar el de J. L. Ferris, ya regresado al verso... Y puesto en la tarea de nombrar, he ahí a Luis T. Bonmatí -injusto sería no decir que muchos de esos poetas no existirían, o habrían empezado más tarde, sin el esfuerzo de Luis T. Bonmatí, quien, además de creador, fue director de la editorial alicantina Aguaclara-. 


Retrasando la mirada unas décadas, dentro de los ilustres, resulta obligatorio nombrar al ya más ensalzado que leído Miguel Hernández, a Juan Gil-Albert, a Pla y Beltrán. Y por qué no incluir, también, a Manuel Molina, a Ernesto Contreras, Vicente Ramos, Rafael Azuar, a Carlos Sahagún. A otros que olvido ahora... y a los emergentes...


Vehículos de sus comienzos fueron, para bastantes, revistas y colecciones como Verbo, Forma Abierta, Algaria 0, Indicios, Alimentando lluvias... 


Cierto es que muchos son los llamados y pocos los elegidos: pero, ¿cómo desechar a quien no se conoce? Lea, por tanto, el ciudadano libros de poesía, si no de cuantos acabo de nombrar, de otros que no se ensalcen a sí mismos. Y huya de aquellos que se convierten en su propia abuela laudatoria o se refugian en la poética del amiguismo grupuscular, tan estupradora de las artes. (*)

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Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Ramírez 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres

(Y si el ciudadano prefiere la novela, lea novela. Pero lea: en estos días, tan buenos como cualquiera otros, para cambiar la imagen insensible que se nos da del mundo).
    

sábado, 10 de enero de 2026

Repudio del suicida (Leído por Francisco Mas-Magro)


Repudio del suicida



“Oh cuerpo luminoso que te fuiste, 

cansado de esta vida, hacia otra vida.

Mi corazón dejaste solo y triste, 

sumido en el dolor de tu partida.


Si acaso un paraíso concebiste 

más allá de esta senda dolorida,

¿por qué en infierno mi alma convertiste

al no llevar a tu alma mi alma asida?


Bien sé que no quisiste hacerme daño 

y que solo buscabas tu sosiego

cuando te despeñaste hacia el abismo.


Pero en tu adiós está mi desengaño, 

pues me atormenta que no vieras, ciego,

que tu cuerpo y mi cuerpo eran el mismo”.


41223


viernes, 9 de enero de 2026

Sobre la inexistencia de la muerte.


e
Rachmaninov: Preludio


Anoté hace unos días que la población humana de la Tierra ha sido, hasta ahora, de unos cien mil millones ("de cadáveres", agregaba); añado ahora que el número de células del cerebro humano es, también, y coincidentemente, de cien mil millones, la misma cifra de estrellas que se contienen en nuestra galaxia, la Vía Láctea. 

Qué notable azar: eso nos lleva a considerar que existe una estrella por cada hombre o mujer muertos y por cada célula cerebral de un hombre o mujer vivos. ¿Resultará verdad que cuando morimos nos vamos "al cielo" convertidos en astros, y que ese cuentecillo infantil no es solo una fantasía consolatoria? ¿Seremos todos presuntos catasterismos, a la manera de la mitología griega? ¿Ocurrirá igual en las otras innúmeras galaxias?

¿Tal vez la muerte es el agujero negro que nos conduce a otra dimensión y allí continuamos existiendo? ¿Tampoco será una fantasía aquello de "la comunión de los santos"? 

¿Quién tiene memoria cósmica que pueda responderme? ¿O también se cumplen aquellos versos que dictan que "la muerte es una puerta / tras la que abandonamos los recuerdos / para entrar, transparentes, en nosotros"?

161122

Corazón estelar

(Gracias, aunque desees que oculte tu nombre)


Corazón estelar


Casi tres mil millones de latidos

sumará mi existencia cuando muera,

y en cada uno sonará tu nombre

igual que el primer día.

Por encima del vendaval del ruido

mi corazón salmodiará hasta el tuyo

el himno que compone con su amor.

Y a pesar de las gárgolas y olvidos

sigue la luz brotando en nuestros ojos.

No hay suficiente muerte en la ciudad

para matar la vida que nos damos

el uno al otro en este alejamiento

donde sobrevivimos a las ruinas

de la mente, la herrumbre de la carne

y el estupro de la conciencia. Y cuando 

el cielo estalle roto en mil pedazos,

sus escombros no ocultarán el beso

que permanece en nuestros corazones

desde el origen de la eternidad.


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