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jueves, 21 de mayo de 2026

Media hora con Borges


MEDIA HORA CON BORGES

Antonio Gracia (Transcriptor)
El maestro contempla ciegamente un aleph diluvial, fantasma levitante en un maná invisible.

Usted es argentino, pero dicen algunos que no se preocupa por su tierra.

Importan las esencias universales, no las patrias físicas, las fechas y demás circunstancias... Yo soy oriundo de los libros, no de la arcilla. ¿Serían esencialmente distintos Homero o Virgilio, Shakespeare o Hugo..., si hubieran nacido en otra patria o en otro tiempo? ¿Son griegos, romanos, ingleses, franceses... o son universales y, por lo tanto, apátridas? Cuando pasan los siglos incluso el autor se convierte en una mera circunstancia de su obra. ¿Soy argentino? Yo solo soy de mis palabras y de aquellos que, por ellas, me sienten suyo. La mente no pertenece ni al polvus es ni al reverteris.

¿Qué me dice del Nobel, que tampoco entiende de nacionalidades? Se supone que es un premio a toda una vida escribiendo bien.

¿Escribir bien? Cualquiera puede escribir bien. Basta con empeñarse en aprender. ¿Pero sentir bien y convertir las emociones en un buen pensamiento emocional expresado idóneamente? Hay pocas cosas cuya dicción, buena o mala, sea imprescindible. Son las que apresan la sustancia humana y trazan el ADN de la identidad histórica, vigente en cada época. ¿Pero a quiénes y a cuántos les importa tal empresa?

A mí, a muchos lectores...

¿Escribir bien? ¿Ordenar las palabras certeramente para remitir al lector una buena prosa, unos versos rumiantes, tener éxito? ¡Claro! Hay que satisfacer también al homo ludens. Aunque eso es insatisfactorio para el homo sapiens. Este escribe para el lector que busca su íntimo rostro —llamémoslo la efigie trascendente— en lo que lee, el que sufre porque por sí solo no se basta para hallar esa efigie y necesita la ayuda de quienes la han visto y saben legarla. Hay un lector al final del horizonte que preserva esa escritura. Vive “en conversación con los difuntos”, en realidad siempre más vivos que los que presumen de estar vivos. Sabe que en algún lugar de un libro hay una frase esperando sus ojos para darle sentido a su existencia. ¿Pero cuántos empuñadores de la pluma prefieren ser malos escritores si ello les procura el pasaporte a la fama? ¿Cuántos se preguntan, antes de publicar, “se avergonzaría Montaigne, o Ronsard, o..., de firmar esto que acabo de escribir”? Repito: ¿escribir bien? El mundo es una gran palabra que solo unos pocos saben pronunciar. Escribir es descubrir. Así lo entiendo: sentipensar, sentivivir en la escritura, nombrar lo no nombrado, vislumbrar lo eviterno, donar la vida en la palabra exacta, inmortal por resurrecta. Crear un cuerpo y una mente humana: escribivir.

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MEDIA HORA CON BORGES

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¿Le molesta que su poesía —como la de Cortázar— no sea tan egregia como su narrativa?

¿Egregia? Son los otros los que —tal vez— escriben peor que yo, no yo quien lo hace mejor que los otros. En cualquier caso: mis cuentos son mis poemas; mis versos, ludopatías estrábicas.

Nombre algunos autores en español.

No existen los autores; existen algunas obras de algunos autores. Las obras completas son el peor enemigo de las grandes obras porque esconden estas entre las de aprendizaje y las de decadencia. Diré dos títulos: El túnel, Informe sobre ciegos.

¿No quiere hablar del Nobel? ¿Discrepa de García Márquez o Vargas Llosa?

La coetaneidad es muy injusta. No premió en vida a Cervantes, ni a Gracián, ni a Dostoievski... y sin embargo sí a Echegaray, a Cela... El factor común de la humanidad sincrónica es la mediocridad... Por eso la muchedumbre, para la cual se urdió la democracia, imposibilita su buen ejercicio y la convierte en una disfrazada dictadura.

¿Se considera antidemócrata?

Solo digo que en democracia ya no sabes quién es tu enemigo porque lo son todos aquellos que conforman la muchedumbre... No se puede convencer a nadie con razones porque la multitud es esencialmente sinónimo de fanatismo. El mismo Beethoven compatibilizó su misantropía (“prefiero un árbol a un hombre”) con la solidaridad universal (Sinfonía coral); claro que con la mediación de la Oda de Schiller... Confieso que, por casualidad, topé con unos versos de un tal Goytisolo, un poeta de los que ustedes llaman sociales —¿qué plumidiestro no lo es?— que dicen: “Un hombre solo, una mujer, / así tomados de uno en uno, / son como polvo, no son nada”. ¿No son nada? Lo son todo. Quien niega la individualidad niega la identidad; y, por lo mismo, la libertad. Hay que reivindicar el “uno para todos”, pero también el “todos para uno”; y esto es lo que olvida o pierde la convivencia en la mala democracia. Ha inventado el todos contra todos, malinterpretando a Darwin. En Arte no hay democracia, sino individuo. Incluso las obras del pueblo, como Las mil y una noches o el Romancero, pertenecen al individuo, quien, uno tras otro, juglar tras trovador, miniaturista tras copista, las han pergeñado, pulimentado, salvaguardado, posteriorizado para la multitud... En fin: ¿no es el triunfo de la democracia el asesinato del yo?

Bueno, bueno... Sorprende oírle hablar de música. Solo recuerdo en su obra una alusión musical: al Réquiem alemán de Brahms.

La música es la única palabra que desmiente la inefabilidad. Y los músicos son los únicos autores contra los que no puedo nada. Yo me quedé en los tangos; y eso sí es Argentina pura.

Vírgula. Revista del Grado en Español: Lengua y Literaturas, 2-3 (2021)


                      Borges en vírgula

                       EN VíRGULA

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miércoles, 20 de mayo de 2026

David y Betsabé

 


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                             David y Betsabé

En el aula de la literatura.



- María: De la Antología de los mejores cuentos y poemas he recogido estos versos de Gómez Manrique: “Mi consejo principal / es, gran señor, que leáis, / porque, aprendiendo, sepáis / distinguir el bien del mal”.
Pedro: ¡Tú tan estu-o-diosa como siempre!
Profesor: Muy ingenioso, Pedro; pero olvida los comentarios ofensivos.
Yolanda: Yo he copiado en mi cuaderno, para mi antología personal, esta versión de una jarcha…
Profesor: Un momento. María: recuérdanos qué es una jarcha.
María: Un poemilla medieval escrito en una mezcla de árabe y pre-castellano.
Profesor: Muy bien. Continúa, Yolanda.
Yolanda: La versión dice así: “Yo prefiero escuchar de labios de mi amada / los libros que ella lee con su amorosa voz, / pues las palabras quedan prendidas en su boca / y pasan a la mía cada vez que la beso, / lo cual hago a menudo, pues me gusta aprender”.
Pedro: ¡Si eso fuera cierto también estudiaría yo a todas horas!
- Juan: A mí me ha hecho temblar El monte de las ánimas, de Bécquer.
- Ana: Mi abuela, que siempre espía lo que leo, me ha cogido el libro y se ha puesto a repetir varias veces estos versos de Yepes: "La muerte es solo un agujero negro / que conduce la vida a otra existencia".
- Luis: Yo me quedo con varios. Pero me gustaría saber por qué tantos escritores han llevado una vida de sufrimiento… ¿Es que es necesario sufrir para escribir?
Profesor: No. Ten en cuenta que la vida ha cambiado en un siglo más que en todos los milenios de la Historia, y antes había más enfermedades, penurias (Gema define "penuria" desde el Diccionario), muertes tempranas... Es verdad que el poeta auténtico -todo artista auténtico- es un ser interrogativo, todo lo cuestiona, se exige demasiado, es inconformista, vive ensimismado en su introspección (Gema vuelve al Diccionario) y sueña con la perfección del mundo, lo que le empuja a crear, como un humilde dios, sus propios mundos (poemas, cuadros, sinfonías…) y a distanciarse de las gentes, que ven en él a un ser soberbio. Y lo marginan, se siente infeliz…
María: Como ocurre hoy en clase o en la calle, que todos te miran como un bicho raro si eres “diferente”…
Profesor: Eso es. Pero en el fondo, el artista auténtico es uno de los seres más solidarios: porque no ayuda solamente a un anciano a levantarse de su caída, sino que levanta el corazón y el vigor de cuantos, necesitados de unas palabras que los consuelen o comprendan, se acercan a él a lo largo de las décadas y siglos. Por eso los grandes bestseller son los clásicos: aquellos a quienes les importan los hombres, no los lectores; la verdad de las palabras, no las ventas.
Luis: ¿Es malo vender muchos libros?
Profesor: No, si no te vendes tú con ellos.
Luis: ¿Y por qué soportar una vida incómoda…?
Profesor: Por la misma razón por la que tú no puedes evitar pasar la noche tumbado en la acera para entrar a un macroconcierto o te sacrificas con tal de estar con Mirian o Juani… En esos momentos te va la vida en ello. Pero también hay autores que han triunfado en su tiempo: Dickens y Liszt eran seguidos por miles de fans en sus lecturas y conciertos por todo el mundo.
Luis: No lo comprendo.
Profesor: Aceptar que hay cosas incomprensibles ya es comprender. Es cierto que las grandes obras de la historia son grandes elegías y que sus autores hubieran preferido escribir himnos; pero eran hijas de una realidad: y la verdadera literatura siempre es un espejo de la verdad social e individual: es el auténtico rostro del ser humano. Fijaos que cada uno habéis escogido aquello que se os parece: A María le gusta saber, y ha elegido unos versos sobre la lectura; a Juan le asustan los fantasmas; y por eso esa leyenda fantasmal. A tu abuela, por sus años, le preocupa la muerte... Ahora que la vida ha mejorado ojalá la literatura auténtica muestre la realidad de un mundo mejor.

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martes, 19 de mayo de 2026

La Fuga De Logan - Audio libro completo. William F. Nolan & George C. Jo...

Dieta intelectual del ciudadano

Desde que la política convirtió la enseñanza en una falta de educación y los centros docentes en epicentros de la deshumanización social -aunque todo viene de más lejos-, la ignorancia se empeña en considerar erratas en el historial de la Humanidad a Platón, Monteverdi, Magallanes, Rembrandt o Voltaire, en vez de lo que son: oxígeno para el espíritu. 
La música tiene más ruido; la pintura, más manchas; la literatura, peor escritura; la cultura, más analfabetismo. El médico tiene más clientes; el abogado, más impacientes; el famoso, más autómatas incondicionales; el juez, más circunstancias eximentes; la justicia, más leyes incumplidas; las mujeres y los hombres, más noviazgos de una noche y matrimonios de unos meses; los hijos, varios padres y madres; el autonomista, más chovinismo, ciego ante el hecho de que, por la inmigración, las naciones son cada día más internacionales; las iglesias, más supersticiosos; el político, más sordos; el profesor, más enfermos de desafecto, agresividad y desidia. 
La dieta intelectual del ciudadano medio se reduce a los resultados de las loterías y deportes y a una ración televisiva, como si persiguiese la desnutrición mental. Si Dios necesitó seis días para construir el mundo, hoy al hombre le bastarían unos segundos para destruirlo. 

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lunes, 18 de mayo de 2026

La búsqueda ancestral - Leído por Índigo Horizonte

 

La búsqueda ancestral


Hace un millón de años, el hombre contemplaba 

el crepúsculo, luego

de haber cazado el alce, o defendido

el cenagoso oasis bajo la gran caverna

del cielo; y descansaba

tallando en las paredes

animales y signos, metáforas y estrellas.


Pasaron los milenios. El ocaso seguía

admirando a los hombres 

que, a las puertas de Atenas,

reposaban después de la batalla,

soñando con la anchura 

del secreto universo 

entre urdimbres y brújulas.


Y los siglos corrieron tras el tiempo 

y levantaron pórfidos y torres

bajo el sol, que ocultaba 

su lumbre cada día 

a quienes lo miraban desangrarse

en púrpuras enjutas.


Legó el ansia su fábula.


Dentro del corazón hay una isla

con prados y palomas, almendros y granados.

Siguiendo los senderos del tilo y la retama, 

se llega a una alta roca, 

como un ciprés erguido

cerca de las estrellas; y desde su estatura

desciende el infinito hasta los ojos

y es todo transparente.

El mar bate sus olas y baña el cielo azul; 

el día se confunde con la noche

en una penumbrosa claridad,

y la brisa trasiega 

la luz como una espora

por todo el firmamento iluminado.


Allí quiero llegar para quedarme,

luz yo también,

contemplando la dicha, el color de los días,

la soledad fecunda.


Escucharlo en otra voz:  Á L P




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domingo, 17 de mayo de 2026

Nº de visitas


2,000.815 

Esta mañana el blog se ha despertado sobrepasando los 
Dos Millones de visitas. Lleva una década amaneciendo 
todos los días, por mi obsesión escrituril y como terapia 
ocupacional, aunque nunca pensé que tantos lectores y 
lectoras se asomasen a sus páginas. Claro que, en verdad, 
algo hay que hacer mientras la vida fluye hacia la muerte; 
en este país y en cuantos indican, más abajo, los motores 
del blog. 
 Gracias a todos.

Estados Unidos
6,22 mil
Alemania
2,66 mil
Países Bajos
1,7 mil
Brasil
1,38 mil
España
533
Irak
487
Reino Unido
474
Hong Kong
445
Vietnam
337
India
294
Bangladés
291
Singapur
271
Francia
261
Chile
235
Pakistán
223
Argentina
211
Canadá
209
México
189
Colombia
183
Otros
5,92 mil