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jueves, 30 de marzo de 2017

UN LIBRO MÁS


Antonio Gracia presenta hoy su libro «La construcción del poema»
C. M. 30.4.2017 | 22:26

Autor, lector y profesor. Tres experiencias vitales que han llevado al escritor alicantino Antonio Gracia a recoger en un libro los diferentes puntos de vista de la poesía desde cada uno de esos vértices. La construcción del poema (Instituito Gil-Albert) es el resultado de esa reflexión, un conjunto de ensayos dividido en tres partes, que se presenta hoy, a las 20 horas, en la librería 80 Mundos de Alicante, de la mano del poeta Luis Bagué. 
     El libro está dividido en tres partes. En la primera recoge una selección de ensayos que indagan sobre la construcción de varios poemas «y de las estrategias que los convierten en señeros o desechables». La segunda habla de la construcción de la obra de autores y movimientos literarios, como Miguel Hernández, Borges, Félix Grande o Gil-Albert. Cierra el libro la parte que incluye el discurso inaugural pronunciado en la Universidad de Zaragoza por el autor y una reflexión sobre la enseñanza de la literatura.



martes, 28 de marzo de 2017

Cuando la pluma toma la palabra

Strauss: Don Quijote

Cuando la pluma toma la palabra se la expropia incluso al autor y, con su aquiescencia, dice lo que debe y no lo que de ella se requiere. Ejemplo:
     Cervantes no escribió El Quijote para desenmascarar los libros de caballería -eso lo hizo con los primeros capítulos-, sino porque necesitaba sacar de las alforjas de su maltrecha vida todas las utopías y desengaños que habían estremecido su corazón. Si el hidalgo manchego hubiera sido simplemente un personaje paródico -como aparece en la primera salida, siguiendo el Entremés de los romances- no admiraríamos la novela cervantina como una enciclopedia del saber de la comedia humana. Pero Cervantes creó un alterego de sus sueños y devastaciones que son las de todos: y he ahí por qué Don Quijote somos todos. 
     La grandeza de Cervantes no radica solamente en haber construido tal catedral de la narración, prodigio de construcción diversa y unitaria, sino que además eligió el humor como mejor camino para mostrar la gran tragedia del ser humano: admitir que la realidad solo existe en los sueños.


lunes, 27 de marzo de 2017

Las máscaras del rostro

Beethoven: S. Pastoral

La vida es el arte de la sensación, la experiencia y su reglamentación individual, no de las convenciones sociales: quien detiene la sensación para controlar sus consecuencias ya no vive lo que siente, sino lo que se permite sentir porque su criterio así se lo aconseja: está cambiando la Naturaleza natural por la naturaleza artificial: la civilización, que no es siempre la más sensata línea recta y sabia en el devenir humano: a veces defiende la cultura del convencionalismo: el alienamiento. Así, el amor se convierte en contrato y la solidaridad en complicidad. Y, así, los rostros son máscaras.
¿Quién podría vivir hoy sin formar parte del grupo? Y sin embargo nadie hay más esclavo de la sociedad que aquel que cree necesitarla para ser libre.
(Igual ocurre en los grupúsculos artísticos).


domingo, 26 de marzo de 2017

80 MUNDOS


Presentación del libro
LA CONSTRUCCIÓN DEL POEMA
de Antonio Gracia

Intervienen:
Luis Bagué, profesor universitario, poeta;
y el autor 

OBSEQUIO, junto al libro,
de otro título del autor.

Lugar: 80 MUNDOS
Día: 30 de Marzo
Hora: 20:00
Alicante

sábado, 25 de marzo de 2017

La tempestad




Hace unos días anotaba yo la dificultad que entraña distinguir entre lo que nos comunica una obra de arte y lo que nos autocomunicamos a través de ella. 
     Lo recuerdo ahora para añadir que a pocas obras puede aplicarse tal afirmación como a La tempestad, de Giorgione
     ¿Qué pinto el joven italiano? Las especulaciones son muchas, diversas y poco conciliables. ¿Un paisaje con figuras, una escena bíblica o mitológica, una alegoría, una Madonna, una mujer recién salida del baño, una maternidad amamantante...?

     Tal vez lo que importa del cuadro no es su significado figurativo, sus personajes, su interpretación. Tal vez lo que importa es que por primera vez, y mucho antes de que el Romanticismo impusiera el estado de ánimo como protagonista de sus creaciones, aquí es el paisaje el personaje central: no es un adorno ni un marco en el que se mueven las figuras, sino la única figura: el verdadero tema, el yo anímico, el autorretrato emocional del autor.

viernes, 24 de marzo de 2017

El libro de Teluria, (VI)

Para leer sobre Teluria pulsar:

El libro de Teluria (I)

El Libro de Teluria (II)

El Libro de Teluria (III)


Purcell: Lamento de Dido


11

Nos dimos todo cuanto pueden darse
quienes quieren ser dioses para el otro,
 y construimos tantos paraísos
que se transfiguraron nuestros cuerpos
en materia inmortal.
                                   “Soy un fragmento
del cosmos, y jamás podré morir
porque la muerte es otro nacimiento;
pronto seré una estrella”.
Como ofrendas del alma, nos decíamos
en mitad del amor susurros, sueños.
Y miro el alto cielo cada noche,
ahora, con los ojos enredados
entre los astros por si reconozco
tu mirada diciendo que me esperas.
         
  
12    

  Ruinas son las que fueron monumento 
  de la memoria alzada a la belleza,
  tumba y ceniza el fuego y la oquedad
  que aquella tarde nos brindó la lluvia.
  La piedra rota y la marchita hoguera
  no recuerdan la historia de una noche
  en la que se encendieron nuestros cuerpos
  bajo el agua celeste que inflamaba
  el furor del abrazo.
                                      Miro ahora
  la tierra gris, las hojas calcinadas,
  y sé que ahí yacen nuestros sueños rotos,
  en la silueta que grabó el amor
  como un bajorrelieve sobre el tiempo.
  No escucho las palabras susurradas
  ni brilla aquel fulgor.
                                      Pero quisiera
  desesperadamente haber sabido
  que la felicidad consiste sólo
  en vivir cada instante como si fuera el último.


jueves, 23 de marzo de 2017

Historia de la Humanidad.

Prokofiev: Alexander Nevsky


Esta mañana he contemplado el páramo
y me he decidido a recordar 
al otro que yo fui:


1.- Aquel hombre salió de la caverna y reunió a otros hombres en el llano. Entre todos aprendieron definitivamente que la mejor felicidad en un mundo de infelicidades es saber, conocer, comprender: porque sabiendo es más fácil elegir evitando el riesgo del error. 
2.- Se alzaron academias, pensamientos, universidades. Y todo era concordia.
3.- Pasaron los milenios y cambiaron las cosas. Incluso el corazón olvidó la alegría de la Naturaleza y quiso conquistarla para sentir la lujuria del poder y tener algo sobre lo que ejercitarlo. 
4.- De ahí se pasó a poseer hombres. Para ello se idolatró la materia. El proceso de aprendizaje y comprensión del mundo y la existencia derivó en oscuras estrategias.
5.- Primero se potenciaron las tecnologías como si fueran dioses. La enseñanza mató la educación cuando se desterraron las humanidades: entonces todas las circunstancias del hombre suplantaron sus esencias. 
6.- Desaparecidos los estudios y conocimientos que muestran la concordia humana -los que enseñan al hombre a responder sus preguntas ante los enigmas y valores de la vida-, aparecieron especializaciones que no se sustentaban en un conocimiento raigal y comprensivo del mundo, la libertad y la responsabilidad. 
7.- El que estudiaba el corazón apenas conocía los anhelos y fracasos que conforman su sustancia, y se limitaba a escudriñar sus tejidos. 
8.- En el quirófano social los pacientes pasaron a ser considerados clientes. Las vocaciones fueron llamadas profesiones. El individuo se convirtió en masa; y esta, en carne de cañón. 
9.- Algunos homo sapiens consiguieron rodearse de expertos en promesas y alcanzaron el poder más indigno. Y como fueron muchos los que, ante las turbulencias del vivir, se sentían esclavos del destino, adjuraron de su voluntad: crearon los tiranos. 
10.- Fue entonces cuando se asomaron todos los infiernos.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Inolvidabilidad.


Glass

Hay quienes apenas pueden olvidar lo que han vivido, como le ocurría a Borges el memorioso y a los memorillas del Siglo de Oro, que pirateaban las obras de Lope aprendiéndolas en el estreno e imprimiéndolas pocos días después.
     Ciertamente, las cosas se pegan a la memoria y a veces no se pueden olvidar aunque se quiera: fechas, datos... se adhieren como obstinadas lapas y reverberan un día y otro mes y otro año, multiplicado todo, además, por la libre asociación de sus elementos. 
Pero la sabia memoria es aquella que desecha lo yermo y elige cuanto es fértil. Luego, la inteligencia y la sensibilidad construyen su edificio y, así, nuestra vida es lo que recordamos de ella, lo que el anhelo y el desengaño han filtrado de cuanto constituyó alguna experiencia.
     Memoria negativa, memoria positiva, optimismo y pesimismo: somos nuestro inconsciente, y pocos aprendizajes nos enseñan a ordenar esa amalgama de ángeles y diablos que vamos almacenando en las sentinas de nuestra personalidad. 



martes, 21 de marzo de 2017

Canción de la Bienamada.



Fragonard: La carta


Fragonard

Canción de la Bienamada

Qué glorificación de los sentidos
saber que soy amada, que alguien sueña
con una vida plena porque existo.
Todo exige una causa y todo tiene
su consecuencia: ¿y yo
inspiro amor, el gozo más sublime?
¿Cuál es el sortilegio, el milagroso
tañer de las campanas que me dice
que un corazón sonríe porque ve
a través de mí el cosmos?
¿Y qué merecimiento tengo sino
preferir el asombro de la vida,
el esplendor a la fugacidad,
y cantar el fulgor de las criaturas?
Acaso todo es sueño y esos ojos
que se llenan de júbilo al mirarme
me inventan; y tal vez,
cuando yo amo, embellezco a la criatura
por la que siento que la vida tiene
al fin sentido, dicha plena, luz.
¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen
el sentimiento, si es mejor vivirlo,

y tendrían respuestas imperfectas?
Me quedo con lo exacto: ¡Qué
dulce satisfacción de los sentidos
saber que solamente por amar
alguien errante encuentra
el íntimo lugar del regocijo!

                                                                              Ir a

Böcklin: La isla de los muertos

Kokoschka: La novia del viento

Eduardo Lastres: La puerta del milenio

lunes, 20 de marzo de 2017

Esencias, circunstancias


Geminiani: Variaciones

Dice Aristóteles que la Poesía muestra las esencias y la Historia las circunstancias.
     Podemos ahondar: la Poesía, la Música y la Pintura nos dicen qué siente el hombre; la Historia nos cuenta la biografía del tiempo; la Filosofía y Sicología nos dicen cómo mejorar la biografía íntima y universal; las Ciencias, cómo vivir mejor físicamente...
     Es verdad que hay más libros malos que buenos, y que el peor libro es el que nos impide leer otro bueno. Por eso hay que aprender a abandonar la lectura en cuanto detectamos la miseria que nos da. 
     El mal libro lo potencia el lector conformista, así como el bueno lo hace el lector exigente y esquivo de frivolidades, que obliga al autor a esforzarse. Pero hoy el "buen libro" lo hace el público, autodidacto en mentecateces a través de la educación en el bienestar efímero.
     Mejor es leer algo que nada; pero eduquemos el gusto exigiendo inteligencia y sensibilidad en las páginas. Valle-Inclán decía que se había puesto a escribir para que hubiese algo bueno que leer. Y Cervantes quiso evitar los malos libros escribiendo uno que los superara.


domingo, 19 de marzo de 2017

De la enseñanza

Rimsky-Korsakov: Canción india

La política educativa no puede ser solo una educación politizada. Se necesitan legisladores experimentados en las aulas y no solamente en la virtualidad de los despachos. Ningún alto cargo competente se toma en serio que la educación es el fundamento de la construcción de la persona y de la casa del pueblo.
     Quienes diseñan la enseñanza trazan teorías que tienen poco que ver con la realidad: construyen utopías y distopías que se convierten en hecatombes y catástrofes.
    A veces siento que la inteligencia legislativa sobre la docencia ha convertido al hombre en el único ser que evoluciona hacia la imperfección. 
     Posdata: 1) El ministerio de incultura me recuerda a Poncio Pilatos, siempre tan higiénico y dispuesto a lavarse las manos sin habérselas manchado en el trabajo. 2) Si Jesucristo entrase hoy en las aulas, por muy bondadoso que fuera, no diría con los brazos abiertos "dejad que los niños se acerquen a mí": a menos que deseara ser crucificado antes de tiempo.

sábado, 18 de marzo de 2017

Prestidigitaciones



Verdi / Abbado: Dies irae

Demasiados poemas y poca poesía hay en los anaqueles.
Nada vale el poema que no puede consolar al triste, hacer que quien ama se comprenda mejor a sí mismo y sienta que también otros sintieron como él, nutrir de mayor alegría al que está alegre, ayudar al lector a identificarse. 
Nada vale la elegía que no consigue abrazar a quien ha perdido un ser amado, ni la oda que no alumbra más el corazón de quien ya sonríe ...
De nada vale la prestidigitación verbal -musical, pictórica...- si no tiene como finalidad la superación o consuelo de la condición mortal que todo arte debe tener. 

viernes, 17 de marzo de 2017

Lecturas imprescindibles (37): Luces de Bohemia


España tiene el dudoso honor de haber creado algunos prototipos literarios, como los pícaros y Celestina, que no dudan en vivir al margen de la ética y la justicia. Tampoco el arquetípico Don Juan es un personaje digno. Sí lo son, con gran altura, Don Quijote, Sancho, o Segismundo.
     Hay otra personalidad entreverada de dignidad y alevosía que es, pese a todo, una figura atractiva: Max Estrella, icono de la bohemia, escritor que conoce sus limitaciones y no teme indignificarse en un mundo de indignidades. 
     Un viaje de una noche por la realidad madrileña y nacional que no esperpentiza ni deforma sino que mantiene actual la injusticia de los tiempos.
     Cuántos artistas y escritores se definen en el retrato que de ese carácter hace Valle-Inclán en Luces de bohemia. Qué luto, el de vivir rodeado de mediocridades que ocupan altos cargos, y saberse más cualificado y no obstante postergado por tanto licenciado en ignorancia. Condenarse a ser paria y francotirador, vivir en la indigencia por ver más claramente que quienes creen ver y son los verdaderamente ciegos.
     Qué lucidez la de saberse loco entre los cuerdos de la impunidad y la estulticia mientras el mundo se hace añicos porque lo estructuran los que desafinan en la orquesta social.
     Qué hecatombe, saber que el triunfo es de los necios.

jueves, 16 de marzo de 2017

El arte de la autobiografía

La construcción del poema
80 Mundos: 30 de marzo

Transcripción:

Desde muy joven me decía a mí mismo que mi subconsciente sabía más que yo; así que dejaba que las cosas ocurriesen espontáneamente; hasta que deduje que la naturalidad es la suma de los factores que forjan la personalidad, y por lo tanto es importante para su determinismo el orden en que caen sobre nuestra sensibilidad. Por eso un libro no es el mismo leído a los 15 años que a los 20, ó 50, ni afrontar la muerte, o un desengaño a una edad u otra.
     Incluso mis libros más organizados han nacido, por eso, sin proyectarlos, como caídos de un otoño sentimental y melancólico: como liberación de un mal. Cuando digo que no sé qué palabra va a llegar tras la primera, ni de qué trata lo que estoy escribiendo, incluido un relato, es cierto, así como la afirmación de que "cuando escribo traduzco desde un idioma que no conozco a otro que también desconozco". 
     Atribuible es todo eso, sobre todo, a mi primera etapa, en la que corregir parecía traicionar el espíritu de las musas. Pero las musas solo son las conciliaciones de nuestros ingredientes mezclados en la probeta del cerebro; luego, en la segunda etapa, tras 15 años de silencio creativo, empecé la pulimentación de los textos -también impremeditados- y su ordenamiento en conjuntos. Del primer caso o periodo es ejemplo, principalmente, el gran vómito terapéutico de Los ojos de la Metáfora, libro -dicen, y lo creo- hermético donde los haya, por mucho sentido que tenga, o tuviera, para mí; del segundo, Reconstrucción de un diario, portador de poemas que obedecían, desordenadamente en su creación, a un orden inconsciente que hube de encontrarle y disponer.
     Probablemente el demiurgo de esas circunstancias autoriales es el factor que considero primigenio en mí y en el de todos: la pulsión identificativa y, por tanto autobiográfica, sea esta consciente o compulsiva: el yo como origen y, magma, del caos y del orden.
     Aprendemos del mundo y construimos nuestro mundo; luego transcribimos de una u otra manera ese aprendizaje y construcción: la mismidad ofrecida, en caso de publicación, a los demás para que no tropiecen en la misma piedra o para que sigan los pasos de los pocos sabios que en el mundo han sido.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Autorreciprocidad

Ligeti: Lontano

Gritar nuestro sufrimiento es causar dolor al otro: igual que cuando sonreímos transmitimos entusiasmo.
¿Por qué no esforzarse en contagiar alegría en vez de tristeza? 
Aquel que intenta darse noblemente recibe de sí mismo lo que pretende dar.



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CIEN LACONISMOS

martes, 14 de marzo de 2017

De la fatalidad

Rachmaninov: La isla de los muertos


El hombre es la única criatura que se hace preguntas y que, por lo tanto, necesita respuestas.
Eurípides pintaba a los hombres como eran, y Esquilo como debían ser. Shakespeare parece decirnos en sus escenarios que los hombres son como son porque no se esfuerzan en ser como deben. Don Quijote es patético porque la tragedia de algunos hombres consiste en no poder convertirse en el que anhelan ser. Raskolnikov, pretendiendo ser un dios, se transforma en un diablo. Afirmaban los griegos que el hombre es un sufridor por esencia y no solo por circunstancia, cosa que achacaban al destino, y que durante el XIX parecen subrayar SchumannLarraVan Gogh, y tanto suicida. Borges nos cuenta el tópico del hombre que, queriendo escapar de la muerte, huye inevitablemente hasta donde esta lo espera. En uno de nuestros más hermosos poemas medievales, “El enamorado y la muerte”, el amante, creyendo estar a salvo junto a su amada, muere al subir hacia su torre… En fin: en ninguna de las muchas definiciones del hombre faltará su voluntad de seguir vivo.
Sin embargo, lo cierto es que nacemos para morir y nadie sabe cómo esquivar esa desdicha. Ahora bien: más que lo que concluimos que es, importa lo que decidimos que debe ser. Tal vez por eso Alexander Pope escribió: “ya que mi espalda está torcida, mis versos deben ser rectos”, afirmando con ello su decisión de no arrodillarse ante los infortunios de la Naturaleza, sino de extraer de ellos algún beneficio. Beethoven y Goya son otros ejemplos de superación de la adversidad. En el extremo contrario, una inteligencia tan clara como la de Shopenhauer concluyó que era necesario matar la voluntad de vivir para agotar el sufrimiento. Pero tal vez la única forma de combatir la fatalidad sea la de orientar ese instinto de supervivencia, que implica rechazar el malestar y perseguir el bienestar. Lo cual nos lleva directamente al repudio de la muerte y de cualquier dolor, y a la búsqueda del placer, que no es sino una ebriedad de los sentidos. Impulsar estos hacia el gozo trascendente o intelectual y no hacia la frivolidad es la terapia más recomendable.
La trascendencia que nos caracteriza es un impulso biológico, nacido de saber que hemos de morir, pues “la verdadera muerte es descubrir / la condición mortal de la existencia”. Somos descendientes sicológicos de la muerte. La tradición judeocristiana ha traumatizado el inconsciente colectivo al equiparar muerte con agonía. Pero, además de que la ciencia ya tiene respuestas para la agonía, si miramos con serenidad, la muerte es algo que nos incumbe como individuos físicos, no como esencias transformables. ¿Por qué damos a la muerte el significado de fin absoluto y no el de metamorfosis, o umbral para otro espacio y otro tiempo? ¿Es el cuerpo el receptáculo único, o provisional, de la mente? ¿Ser mortal significa dejar de existir? ¿Cuándo cesa la conciencia? ¿Acaso somos nada más que material fungible, un proyecto de cadáveres, o abandonamos estos para entrar en otra dimensión? El universo es tan inmenso que la muerte como acabamiento no tiene en él cabida, y contradiría su infinitud. Si existe una Conciencia Inteligente que desarrolla un Mundo Expansivo, ¿por qué no seguir la misma causalidad consecuencial y considerar que la vastedad del universo admite la coexistencia de cuanto ha vivido, y que esa reencarnación hace posible una nueva edición, corregida y aumentada, de este libro de vida insatisfecha que somos? Eso no nos evita la angustia de sabernos mortales, pero permite la esperanza de que no haya un final definitivo. Y si lo hay, ¿qué?
No por llorar ha de secarse el mar y convertirse en cielo. Hasta donde conocemos, no hay inmortalidad, sino muerte. Lleguemos hasta ella con la dignidad de quien convierte el llanto en oasis. Repudiemos la vida considerada como fugacidad a la que se le mendigan instantes pletóricos -eso que llamamos carpe diem- y vivámosla como temporalidad disfrutable, diciéndonos “hoy empieza el futuro”. Olvidemos los paraísos perdidos que esperan ser recobrados y luchemos por crearlos. El mundo sería otro si pudiéramos extirpar el miedo genético a la muerte. Desaparecería la infelicidad. Ya que no podemos, superémoslo. Porque vivir no es un regalo, sino una conquista.
Comoquiera, solo la voluntad nos dignifica. 



lunes, 13 de marzo de 2017

El secreto

Liztz: Consolación, 3

Los días en que llueve parece que el mar se asoma hasta mis ojos. Y sin embargo el corazón sonríe: como si su melancolía se acompañase con la de la lluvia.
     Todos cuantos han logrado regresar de los infiernos se han convertido en mejores hombres y mujeres. El sufrimiento sana el frágil corazón y fortalece las conciencias. 
     Como consecuencia, esas mujeres y hombres mejoran también el mundo. El sufrimiento es el único mal que nos enseña a hacer el bien.
     Héroe es aquel que impone su voluntarismo vitalista a su melancolía existencial: la condición hímnica a la elegíaca.
     Esta fue mi divisa:

El secreto

Cuando sientas que el mundo te derrota 
no intentes combatirlo.
Edifica un castillo en tu interior
y cuelga terciopelos y templanza

en sus muros. Dispón un fuego manso 
junto a la mesa de la biblioteca.
Mira el cielo brillar entre las llamas 
y los libros. Embriágate de luz 
en la frágil belleza de los cuadros. 
Escucha el clavecín mientras tu pluma 
persigue en la escritura algún sosiego.