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lunes, 31 de octubre de 2016

Respuestas para no contestar

Ives: La pregunta sin respuesta

Esto fue lo que me ocurrió una vez:

- Preguntante: 
     (Una pregunta comprometida).
- Respondiente:
     Dice un dicho muy sabio que no deben hacerse preguntas cuya respuesta se desconozca. Usted debe de ser tan inteligente como parece. Por lo tanto, puesto que sabe la respuesta, repetirla significaría decirle que es usted bobo; y no veo razón para insultarle. Gracias por su interés. 

Anderson: La máquina de escribir

domingo, 30 de octubre de 2016

Zorrilla: Don Juan Tenorio

Don Juan Tenorio

La leyenda de don Juan Tenorio en su verbo más conocido, ripioso y teatral.
Lástima grande es que incluso incursiones en la cultura -como esta y otros títulos- hayan desaparecido del pobre rostro catódico -antañamente-.
Durante décadas, el público podía asomarse cada año en este día a diferentes versiones de la obra de Zorrilla. 
Ahora ennecedarse es el mayor onanismo de la inteligencia.

Otras obras

Ibsen: Un enemigo del pueblo

Jardiel Poncela: Cuatro corazones con freno y marcha atrás

Moratín: El sí de las niñas

Moliere: El avaro

A. Camus: Calígula

Tamayo y Baus: Un drama nuevo

Miguel Mihura: Tres sombreros de copa

sábado, 29 de octubre de 2016

Cuando el amor nos niega

Hanson: Sinfonía, 2º (Romántica)

Cuántas veces decimos, ante aquello que no hemos conseguido, lo que la zorra dijo a las uvas: "están verdes"; y nos quedamos -aparentemente- tan tranquilos creyendo que hemos sido nosotros quienes rechazamos lo que tanto anhelamos. En realidad ocultamos nuestra derrota, como hace el Rey en El Principito cuando este decide abandonar el planeta y el monarca no logra retenerlo: entonces, como un acto de autoridad y posesión que oculta su fracaso, le dice "Te ordeno que seas mi embajador", creyendo así justificar su desposesión.
     Lo recordé, más sencilla y contundemente, hace mucho; y aquí redundo en ello:

De cómo todo sujeto paciente -y sufriente- desea ser sujeto agente:
1) Dijo la zorra mirando las uvas que no conseguía alcanzar: "Están verdes". 
Y creyó que era ella quien las despreciaba.
2) Ordenó el Rey al Principito que se quedase como ministro del interior de su planeta. 
Ante la negativa de este, y viendo que se marchaba, volvió a ordenar el Rey: "Ummmm... Te nombro mi embajador... ". 
Y creyó que era él quien gobernaba.
3) Dijo la mujer, abandonada (otros dicen que fue un hombre el abandonado) durante su adolescencia, noviazgo y matrimonio, al constatar que su nuevo amor iba desapareciendo de su vida: 
"Ya no te quiero". 
Y creyó que, por fin, era ella quien abandonaba -y exorcizaba sus fracasos-.



viernes, 28 de octubre de 2016

Hay otras vidas

R. Strauss: Im Abendrot


Dos vidas tenemos: la que vivimos físicamente cada día y la que experimenta nuestra mente desde el pasado y hacia el futuro. Nos determinan la búsqueda del gozo y la huida del sufrimiento. Es decir: el instinto de supervivencia y, por lo mismo, el afrontamiento de la muerte. 
Otra cosa es que nos detengamos en contingencias que consuelen nuestra temporalidad:
Vida extraterrestre, vida en la persona amada, vida en el hijo, vida en el arte.
Pero lo que en realidad perseguimos es la permanencia del yo, su transmigración salvífica en otra dimensión.

El pasado es el venero desde el que alimentamos el presente. El futuro es un invento de la nostalgia de un pasado mejor.


Solo vive serenamente quien aprende a convivir consigo mismo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Condenados a pensar




El hombre necesita creer en algo. Alimenta su mente con el legado cultural que recibe de sus predecesores. Y con la coartada que tanta innúmera humanidad le confiere saca conclusiones y cree estar en posesión de la verdad.
     Pocos se cuestionan los postulados de su herencia cultural. Convierten su aprendizaje en un criterio inamovible y todo lo juzgan según ese criterio, considerándolo un canon desde el que salvar o condenar a quienes lo siguen o lo alteran. Así, dividen a los demás en ortodoxos y heterodoxos, lógicos y absurdos.
     Sin embargo, toda lógica es el resultado de una conclusión nacida de unas premisas consideradas válidas in aeternam. ¿Y quién no ha concluido ya que todo es mutable y que la realidad es otra apariencia real que modifica la que consideramos definitiva? Lo que desechamos por absurdo adquiere, a veces, con el devenir, su esencia de principio cósmico, de lógica inmutable, y aquello que admitimos como lógico inmutable muestra su transitoriedad como verdad absoluta.
     De modo que la lógica es un edificio síquico y diacrónico construido con irracionalidades y elementos del absurdo sincrónico.
     Por lo tanto: quien no ve inexorablemente que el único principio por el que regirse es la ausencia de un canon absoluto y definitivo -es decir: que lo absurdo es un prólogo y epílogo desechable de la lógica- jamás comenzará a entender. Y convertirá su vida y la de los demás en un caos.
     Aunque también es verdad que, conociendo que es imposible comprenderlo todo y que aceptar que hay cosas incomprensibles ya es comprender, el más feliz es el que no se cuestiona lo impenetrable. 
     Sin embargo, ¿quién desea esa clase de felicidad? La no aceptación de ese conformismo constituye la tragedia del ser humano y lo conduce al escepticismo como única fe: a la Filosofía, la Literatura, el Arte.


miércoles, 26 de octubre de 2016

Información.es » Opinión


Un bienestar sin ética
Antonio Gracia 26.10.2016 | 04:12

Lamento decir, pero no me disculpo por decirlo, que de nada valen nuestros artículos sobre esto y aquello mientras no convengamos todos en que el primer asunto del que todos deberíamos escribir un día y otro es aquel que condujera a concienciarnos sobre la Educación, fundamento y problema causal de todos los demás temas del hombre en convivencia. Sin Ella -sin la erradicación de la ignorancia y la institucionalización del aprendizaje como fin- todos los demás asuntos no existen más que como estructuras en ruinas que impiden construir el edificio del bienestar ético. 
La importancia de la educación (del libro como difusor de la cultura) puede deducirse de lo que supuso Gutenberg con su imprenta: un cambio en la interpretación del mundo al mirarlo desde una conciencia interrogativa y responsable. Llevó al destierro la ignorancia y la tiranía del pensamiento uniformado, propiciando el Humanismo de Erasmo y la Reforma de Lutero.
Estos dos movimientos mostraron, junto con la visión de Copérnico, que no es un Dios, sino el hombre, el demiurgo de todas las cosas; que solo el hombre recto es ético y evita la corrupción en la que cae la sociedad -esa por la que transitaba Diógenes en pleno día buscando con su lámpara un hombre justo-. Cuánto Diógenes hace falta en la España de hoy; y no parece que este vaya a ser Rajoy, ni Iglesias, por mucho que rece en ellas el ciudadano.
La corrupción empieza cuando se corrompe el pensamiento y se disturbian las premisas del silogismo: primera premisa es que la causa es anterior al efecto y que sin ella nada existiría; por lo tanto: sin el voto del votante no existirían quienes lo representan. O lo que es lo mismo: quien traiciona la intención del votante (esto es lo que acaba de ocurrir en el PSOE) es un corrupto. Saltarse la cadena lógica tal vez sea un atajo hacia la solución de un problema: pero incluso una ley errónea debe respetarse hasta que se deroga y sustituye por otra. Si no, todo cuanto venga tras ella seguirá el rumbo que señaló La Fontaine cuando dice: «No admitir el primer error es cometer otro que oculte el primero». 
De poco sirve evitar las consecuencias si no se eliminan las causas. Las causas del malestar de la política se condensan en una: el fracaso de los políticos y la impunidad de los fracasados, quienes deberían abandonar sus cátedras tras haberlas desinfectado; y la consecuencia se resume en la corrupción de las instituciones, ejemplos para el individuo y el grupo social, que ya no distinguen entre la verdad y la mentira y toman las promesas como profecías.
«Los que parecen rostros son máscaras», decía Quevedo. Y Larra, mostrando que tal verdad sigue vigente, y sin temor al plagio, repite dos siglos después: «El mundo todo es máscaras». Pero lo tristemente triste es que tal fraude es universal, puesto que ya había escrito Montaigne: «Quitarse deben las máscaras a las cosas y a los hombres».

lunes, 24 de octubre de 2016

Un Bienestar sin ética


Bach / Stokowski: Chacona


Lamento decir, pero no me disculpo por decirlo, que de nada valen nuestros artículos sobre esto y aquello mientras no convengamos todos en que el primer asunto del que todos deberíamos escribir un día y otro es aquel que condujera a concienciarnos sobre la Educación, fundamento y problema causal de todos los demás temas del hombre en convivencia. Sin Ella -sin la erradicación de la ignorancia y la institucionalización del aprendizaje como fin- todos los demás asuntos no existen más que como estructuras en ruinas que impiden construir el edificio del bienestar ético. 
     La importancia de la educación (del libro como difusor de la cultura) puede deducirse de lo que supuso Gutenberg con su imprenta: un cambio en la interpretación del mundo al mirarlo desde una conciencia interrogativa y responsable. Llevó al destierro la ignorancia y la tiranía del pensamiento uniformado, propiciando el Humanismo de Erasmo y la Reforma de Lutero.
     Estos dos movimientos mostraron, junto con la visión de Copérnico, que no es un Dios, sino el hombre, el demiurgo de todas las cosas; que solo el hombre recto es ético y evita la corrupción en la que cae la sociedad -esa por la que transitaba Diógenes en pleno día buscando con su lámpara un hombre justo. Cuánto Diógenes hace falta en la España de hoy; y no parece que este vaya a ser Rajoy, ni Iglesias, por mucho que rece en ellas el ciudadano.
     La corrupción empieza cuando se corrompe el pensamiento y se disturbian las premisas del silogismo: primera premisa es que la causa es anterior al efecto y que sin ella nada existiría; por lo tanto: sin el voto del votante no existirían quienes lo representan. O lo que es lo mismo: quien traiciona la intención del votante (esto es lo que acaba de ocurrir en el PSOE) es un corrupto. Saltarse la cadena lógica tal vez sea un atajo hacia la solución de un problema: pero incluso una ley errónea debe respetarse hasta que se deroga y sustituye por otra. Si no, todo cuanto venga tras ella seguirá el rumbo que señaló La Fontaine cuando dice: “No admitir el primer error es cometer otro que oculte el primero”. 
     De poco sirve evitar las consecuencias si no se eliminan las causas. Las causas del malestar de la política se condensan en una: el fracaso de los políticos y la impunidad de los fracasados, quienes deberían abandonar sus cátedras tras haberlas desinfectado; y la consecuencia se resume en la corrupción de las instituciones, ejemplos para el individuo y el grupo social, que ya no distinguen entre la verdad y la mentira y toman las promesas como profecías.
     “Los que parecen rostros son máscaras”, decía Quevedo. Y Larra, mostrando que tal verdad sigue vigente, y sin temor al plagio, repite dos siglos después: “El mundo todo es máscaras”. Pero lo tristemente triste es que tal fraude es universal, puesto que ya había escrito Montaigne: “Quitarse deben las máscaras a las cosas y a los hombres”. 


domingo, 23 de octubre de 2016

La experiencia escritora


Stanley Myers: Cavatina


Al principio la pluma se pierde entre sus búsquedas, sobre todo cuando el que la esgrime se ha perdido en el laberinto de su vida. Después, el vómito confesional y experimental se torna menor desbocamiento.  
   Si el artista, además de nacer, se hace es porque deshace y rehace continuamente su obra.
     Todo autor debería ir jibarizando su escritura conforme avanza esta, hasta bruñir lo medular. Tal vez no acierte en algunas apreciaciones; pero la acumulación siempre contiene más errores. Su divisa debiera ser: el autoplagio trascendido como reformulación condensadora e intensificatoria de lo ya escrito: la fuga de la compilación.



sábado, 22 de octubre de 2016

La Canción de Trovadorius


Borodin: Nocturno (transcripción piano)


Dicen que los poetas no están en la tierra y sí por las nubes. No es el caso de Trovadorius, del que continúan encontrándose breves pergeños de poemas, como este, probablemente inacabado, anfibio entre el realismo y la ensoñación. Comoquiera, una reprobación de las promesas incumplibles y una reivindicación de la identidad temporal del  amor:

Canción de Trovadorius

¿Quién no querría ser por siempre amado
y huir de la derrota del olvido?
¿O deberá callar aquel que ama
su sed de amar sin que su amor acabe,
puesto que todo muere y la palabra
no convierte el amor en inmortal?
Bien quisiera mentirme y creer cierta
mi mentira. No obstante 
no te puedo decir "te amaré siempre";
pero sí te diré que mientras te ame
serás la más amada, Amada mía.


Los versos de Trovadorius (IV)

Los versos de Trovadorius (VII)

Los versos de Trovadorius (VIII)

                                         Los versos de Trovadorius (Final)

                                         Los versos de Trovadorius (Posdatas)


jueves, 20 de octubre de 2016

Los desertores

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Muy Señor suyo:

Ni demérito ni mérito mío es que algunos lectores se identifiquen con alguna entrada, estén de acuerdo o discrepen de ella. Libres son de recomendarlas y de desertar de este blog. Cierto es que no muestra mucha madurez de criterio quien se suma y se resta como seguidor o recomendador según le venga en gana.
     Aunque todas las personas, por principio, son respetables, no ocurre lo mismo con las opiniones, sobre todo cuando estas saltan caprichosamente del sí al no; y si alguien pretende utilizar un blog ajeno para verter las propias consideraciones, no sé por qué no tiene a bien trabajarse un blog propio.
     Agradezco las lecturas y correos. Pero no es aceptable el chantaje de quien utiliza su seguimiento, deserción o recomendación para tratar de imponer temas, tonos o cualquier otra cosa.
     En una entrevista reproducida en este blog, decía yo a la autora (pulsar: Ekaterina Kucherovaque no escribo para que me lean; y es cierto: pero tampoco para que no me lean. Así que, una vez independizado de lo escrito libremente, ¿por qué no tener en cuenta al lector y ofrecérselo de una manera idónea?
     ¿Somos libres para equivocarnos o tenemos la obligación de acertar? 
Ir a 

Entrevista capotiana a Antonio Gracia

Ekaterina Kucherova: Encuesta sobre blogs



miércoles, 19 de octubre de 2016

Laconismos 621-635


Brahms: Adagio Opus 108

Welista: Despojamiento lacónico

621.- Los ojos de quienes dan la mano a los que caen son los que ven mejor cómo ayudarse a sí mismos para no caer.
***
622.- Los sentimientos y conceptos no sirven en literatura más que cuando construyen indestructibles edificios literarios. 
***
623.- Pocas cosas atraen más al espíritu humano que descifrar misterios.
***

624.- Lo primordial en un artista es la creación de un orbe inteligente y singular.
***

625.- Todos somos hijos de los libros. Sin ellos no existiríamos. Por ellos el cerebro es la mayor biblioteca del universo.
***
626.- La originalidad y el plagio son fronterizos y limítrofes.
***

627.- Todo hecho se convierte en causa y toda causa crea su consecuencia porque todo está imbricado
***
628.- Los ojos de quienes ríen constantemente no ven los ojos de quienes lloran constantemente.
***
629.- La muerte es el agujero negro que nos conduce a otra dimensión en la que continuamos existiendo.
***
630.- Los dioses solo existen en nuestra necesidad de que existan. 
***
631.- Los ojos de quienes se aman nada más que a sí mismos son los ojos más ciegos de este mundo porque el egoísmo no tiene ojos.
***
632.- La obra maestra es una ecuación que suma en sus factores la tradición y compendia el saber anterior catapultándolo al mañana, para lo cual precisa eliminar lo efímero y sentenciar lo imprescindible. 
***
633.- El hombre es el objeto y sujeto de la literatura, no un mero autor y lector de lindezas. 
***
634.- Cada vez que utilizamos una palabra, esta no surge virgen del diccionario denotativo sino que arrastra todos los significados reverberantes de cuantos la han utilizado.
***
635.- El mejor aprendizaje: sentirnos dignos de cuanto hacemos y merecedores de cuanto recibimos.
***

martes, 18 de octubre de 2016

En la SEDE


En la SEDE UNIVERSITARIA



Ignacio Rodes, en el ciclo «Quién es quién»

El poeta Antonio Gracia, el ilustrador Pablo Auladell o el pastelero Torreblanca, entre los invitados a estos encuentros con el público de figuras destacadas de la provincia

18.10.2016 | 12:49


El guitarrista Ignacio Rodes inicia hoy, a las 20 horas, en la Sede Ciudad de Alicante (C/Ramón y Cajal 4) el ciclo Quién es quién, que tiene como objetivo invitar a personalidades destacadas, autores, investigadores, científicos o profesionales de la provincia que sobresalen en sus campos de acción para que cuenten al público su experiencia y su visión del presente.

Esta actividad, que dirige el artista Eduardo Lastres, pretende dar a conocer «a nuestros personajes más importantes, con la curiosidad de saber quién es quién, cómo se llega, cuál es su reconocimiento, su realidad en su trabajo», algo «necesario para que una sociedad sea culta, se forme en el conocimiento de sus protagonistas en los diferentes campos del saber, para poder tomarlos como modelo y, sobre todo, como el caldo de cultivo para las nuevas generaciones», apunta Lastres.

Quién es quién cuenta con otros tres profesionales ya programados en las próximas semanas: el poeta Antonio Gracia (15 de noviembre), el ilustrador Pablo Auladell (13 de diciembre) y el pastelero Paco Torreblanca (14 de marzo). Otros pendientes de concretar la fecha son el historiador Lorenzo Hernández Guardiola, el científico y reciente candidato al Nobel de Medicina Francis Mojica y la violinista ilicitana Elina Rubio.

Todos estos nombres, apunta el director del ciclo, «tienen una vida y un recorrido que les ha llevado a ser punta de lanza en sus respectivas disciplinas» y pueden aportar «ideas y conocimientos muy válidos para todos».

Estos encuentros no serán conferencias sino diálogos con los miembros de la mesa ?que introducirán al personaje invitado y lanzarán preguntas para que este explique su personalidad, su forma de trabajar, su manera de entender el mundo? y con el público asistente a estos actos, que tendrán una duración de 2 horas.

lunes, 17 de octubre de 2016

Veneno es la nostalgia de las ruinas



Trovadorius rescatado


Estoy mirando tu sonrisa triste y escuchando mi voz jacarandeada: Si el clamor de la vida y la alegría tuviesen una efigie y un sonido las llamaría con tu nombre: el aire que se convierte en agua, en fuego, en tierra: tú vienes de la nada, yo a ella voy: ¿por qué, si yo fui tú, tú no eres yo?
     Veneno es la nostalgia de las ruinas.

domingo, 16 de octubre de 2016

El abrazo inconsútil

Monteverdi: Lasciatemi morire


Habían desaparecido.
     "¿Por qué?", se preguntaba cada uno. ¿Tan difícil es decir la causa? Decir ya no te quiero, o ya no te deseo...
     Ni ternura ni lujuria eran ya reclamo para que volvieran a encontrarse. Ni una despedida. Simplemente, cada uno sintió que desapareció el otro y de nada sirvieron las nostalgias ni la breve esperanza.
     "Dónde estará", "no volverá", "es como si hubiese muerto", pero sin la certeza de la pérdida que hace que el corazón y la carne asuman que el sufrimiento también es superable una vez aceptado su motivo. 
     Ambos se preguntaban y no hallaban respuesta a aquel silencio, a aquel abismo, a aquel desaparecimiento. Cuando alguien muere la certeza de su muerte ayuda a superar el dolor que nos causa; cuando alguien muere solo para nosotros la duda de su resurrección es otra muerte diaria e inacabable.
     Mientras tanto se marchitan los besos, y los cuerpos recuerdan el tacto del uno sobre el otro. 
     ¡Es tan fácil vivir cuando creemos en nosotros mismos y en quien nos acompaña! ¡Y es tan difícil cuando la traición, o el miedo, o la desidia... sustituyen al otro por su ausencia!
     ¿Por qué dos corazones se alejan sin motivo y sin palabras?


sábado, 15 de octubre de 2016

Perennidad de lo efímero

Dowland: Come Again

La mayoría de los poetas concibe la poesía como una profesión, y a lo más que llega es a rubricar ejercicios de inteligencia, olvidando que el hombre es el objeto y sujeto de la literatura, no un mero autor y lector de lindezas. 
Porque hay dos clases de autores: los que se autobiografían incluso sin saberlo, construyendo la Biografía esencial de todo hombre, y los que se mienten inventándose máscaras. 
Hay que despojar el sentimiento, el pensamiento y la palabra de todo cuanto impide reconocer su desnuda verdad universal -lo cual no se consigue simplemente con la sinceridad, que es solo una perspectiva, ni con la autenticidad, sino con lo que estas tienen de tangencial con las sinceridades y autenticidades de todos los demás hombres-. 
Hay que practicar el nudismo verbal para convertir lo efímero en perenne.

jueves, 13 de octubre de 2016

El nombre del futuro

The Shadows: Sonámbulos

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Correo urgente

Por qué estudiar

13.10.2016 | 02:53


Nada hay mejor para comprender las maldades y bondades de nuestro mundo que imaginar otros mundos alternativos al nuestro. Basta con leer lo que han conjeturado otros en sus utopías y distopías. Tomás Moro describió lo bueno;Jonathan Swift lo bueno y lo malo. Más cerca de nosotros, ideando una sociedad futurible, Huxley,Orwell, y Bradbury muestran un mundo feliz pleno de infelicidades en los que se ha matado la voluntad para sustituirla por la del dictador del pensamiento uniforme.

Para ello es suficiente con seguir la divisa: no leer, no ejercitar la conciencia crítica, asumir las consignas, reducir el bienestar al confort de lo efímero: no pensar. No es casualidad que en los tres títulos más conocidos de esos autores el objetivo sea la eliminación de la lectura (y de los disidentes sensatos del sistema, que lo son porque han leído): en Farhenheit 431 los libros son quemados; en 1984se alteran según la conveniencia de quien gobierna; en Un mundo feliz no existen los libros. Incluso en La máquina del tiempo, del lejano HGWells, los libros son fósiles abandonados. Es el triunfo de la Inquisición disfrazada de Progreso que hace suyo El nombre de la rosa, de UEco. No leer -la inexistencia del libro- supone carecer de la experiencia adquirida por la Humanidad, y por lo tanto condenar al hombre a regresar continuamente a sus orígenes más bárbaros, puesto que ninguna generación puede aprender de la anterior.

Lo que me queda por decir es más lamentable todavía, porque no ocurre en la ficción: ¿Qué diferencia hay entre los mundos de esos mundos -todavía ficticios, por ventura- y el mundo en que vivimos, en el que la educación no enseña a leer y en el que el único libro de texto es la televisión y los juegos de ordenador? ¿No se está imponiendo también una divisa que pudiera formularse como «atrofiado el músculo de la mente, el individuo pertenece a quien programa su atrofia»?.

Parece ser que el cerebro consume casi una cuarta parte de la energía que necesita el cuerpo humano. Sin duda, los ministros de incultura e ineducación tratan de ahorrar la energía del planeta: tal vez hayan leído El planeta de los simios, de Pierre Boulle, y quieran convertir al hombre en una criatura con un cociente intelectual digno de ellos.

No es extraño que Daniel Defoe decidiera hacer regresar al bueno de Robinson Crusoe a la isla en la que había experimentado la utopía de que el hombre solo se necesita a sí mismo para sobrevivir sin dejar de ser una persona.

Por eso: no es mala estrategia leer en el aula esos títulos (aliviados con sus versiones cinematográficas, que las hay dignas: TruffautAnnaudSchaffnerPalRafford y la orientación del profesor): contra lo que malpiensan algunos biempensantes depredadores de la enseñanza y la cultura -porque predican una enseñanza sin educación-, los alumnos se rebelan ante esas visiones, no las quieren para sí mismos y las combaten atrincherándose en la biblioteca: porque el profesor ha tenido la habilidad de hacerles ver que son ellos los hacedores del futuro y su única arma defensiva, pacífica además, es la cultura.



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miércoles, 12 de octubre de 2016

Lecturas imprescindibles, 33: Beckett

Becket: Esperando a Godot

Pulsar para acceder a la versión original:

Beckett: Esperando a Godot


En medio de la estepa el hombre sueña con alcanzar edenes mientras sufre infiernos. Ese desierto puede ser el de la desnuda existencia o el de la encrucijada de cualquier camino. El horizonte no se conmueve ante tamañas esperanzas e indefensiones, no se inmuta, en tanto que el caminante aguarda a que el Gigante Que Todo Lo Resuelve ponga en orden su vida y le haga creer en esta. Todo ser humano, en mayor o menor medida, afronta el sinsentido de no hallarle sentido al nacer para morir.
     Así, todos vivimos esperando un Godot, una Divinidad que nos libere del naufragio. Así, en la obra de Samuel Becket. Y así es como nos identificamos con estos personajes, atados a un inmovilismo convertido en bucle existencial.
     Dos marginados (pero todos lo somos de los sueños) esperan que llegue su redención de este mundo en el que todos aguardan un milagro que todos quieren creer y nadie alcanza. Mientras sus vidas fluyen hacia la muerte se sienten condenados a "jugar" a la esperanza y la desesperación para olvidar la crueldad y desolación que les rodea. 
     Una tragedia metafísica que solo podía mostrar la desnudez del teatro del absurdo y cuyo protagonista es la existencia.
     Una de las grandes tragedias de todos los tiempos.
     La gran desolación.